Estados de ánimo

Cómo gestionar la pena

La pena es una emoción básica, que causa un bajo estado de ánimo o tristeza. Las emociones son reacciones naturales que ponen en alerta a la persona y tienen el objetivo y la función de ayudar a adaptarse diversas situaciones que se van presentando.

La pena es una emoción es opuesta a la alegría. Se puede sentir pena por circunstancias externas  o adversas (una muerte, una ruptura sentimental, cambio de hogar o pérdida de trabajo…)   o por circunstancias internas de uno mismo (incapacidad de gestionar esas problemas externos).

Las penas interiores deben cicatrizar y curarse, es la forma de que no sigan causando dolor. El dolor también es necesario padecerlo, y sufrirlo, es la forma de aliviar la pena y volver a recuperar el bienestar emocional. Sin embargo se ha de cuidar que esta pena no  se haga dueña de la persona, que se quede ahí instalada, permanente o estancada.

En la sociedad actual, hay una tendencia a esconder y no manifestar las emociones negativas. Esto hace que cuando la persona siente pena no la exteriorice con el consiguiente empeoramiento de la situación.

Que los recuerdos sean alas, no cadenas

Que los recuerdos sean alas, nunca cadenas.

Acontecimientos vividos en el pasado nos pueden marcar, reviviendo actualmente el dolor pasado. Seleccionar los recuerdos nos permite no solo no encadenarnos a ellos sino utilizarlos para crecer personalmente.

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