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Dolor y depresión - Toñi de la Puente - Psicóloga
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Dolor y depresión

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Dolor y depresión

 Dolor y depresión tienen un vínculo de unión

Dolor y depresión tienen un vínculo de unión

Estrategias para el  afrontamiento/superación de la  depresión y el  dolor físico

El círculo vicioso depresión-dolor

Depresión y dolor tienen un vínculo de unión. Por un lado la depresión puede causar dolor.  Por otro lado el dolor cuando de alarga o cronifica puede causar depresión. Se crea un círculo vicioso. La depresión causa y empeora el dolor y el dolor causa y empeora la depresión .Siete de cada diez personas que padecen dolor crónico manifiestan ansiedad o depresión. Entre las enfermedades con más incidencia están la fibromialgia, lumbalgia crónica, cefaleas y artrosis. A ellas  hay que añadir enfermedades que implican un dolor asociado como cáncer, diabetes o una enfermedad cardíaca.

Las investigación realizadas han visto como el dolor físico y la tristeza comparten los mismos caminos neurológicos. Esto implica que la zona cerebral que se activa con una señal de dolor es la misma que con un estado emocional negativo. Un dolor con buen estado emocional en menos intenso, rebelde e insistente que con un estado depresivo. Además los sistemas opioides en la depresión se desactivan produciendo dolor. Hay un grupo de enfermedades crónicas, que se incluyen dentro de trastornos afectivos como la fibromialgia, la fatiga crónica, la migraña y colon irritable.

En la depresión, se alteran los neurotransmisores y aparece el cortisol. Para el cuerpo la presencia de cortisol es una amenaza en el sistema inmunológico y se produce una respuesta inflamatoria. La inflamación genera dolor físico. Las enfermedades complejas que se generan así requieren tratamientos conjuntos e integrales según la OMS .Por  todo ello se incorporan además de otros profesionales, fármacos y terapia por la especial interacción del dolor y componentes psicológicos.

  El malestar emocional

La persona puede centrarse en el dolor encerrándose y aislándose de su familia y amistades

La persona puede centrarse en el dolor encerrándose y aislándose de su familia y amistades

Además del sufrimiento que causa padecer un dolor que se puede mantener en el tiempo hay que incluir el cambio emocional que esta situación provoca la vida de la persona. Pérdidas de movilidad, baja participación en actividades sociales e individuales, que pueden provocar aislamiento, tristeza, frustración, baja autoestima y estadios emocionales que favorezcan el inicio de una depresión. A esto se añade que el dolor crónico puede implicar problemas para dormir y estrés.

El dolor que se asocia con depresión supone sufrimiento para la persona, repercute en su calidad de vida afectando a la vida laboral, social y familiar. Al ser una experiencia desagradable a nivel sensorial y emocional, se convierte en un foco de atención. La persona puede centrarse en el dolor encerrándose y aislándose de su familia y amistades.

Antes de que los síntomas puedan empeorar es necesario recibir ayuda/ para el tratamiento del dolor y la depresión. La psicoterapia ayuda a controlar los pensamientos negativos y desarrollar habilidades para manejar las situaciones que se presentan en la vida cotidiana. El dolor fomenta los pensamientos irracionales y negativos. Cuando la persona tiene pensamientos como «esto no tiene solución, no puedo hacer nada» se magnifica la intensidad del dolor y se alimenta el inicio de una depresión.

Estrategias para manejar/superar síntomas ante la  depresión y el dolor físico

Actividad física adaptada a las necesidades personales, mejora el dolor

Actividad física adaptada a las necesidades personales, mejora el dolor

Actividad física adaptada a las necesidades personales. La disminución de ejercicio físico empeora los síntomas. Tener un plan de actividad ayuda a estar activos, distraídos y relajar la mente. Estar activo libera sustancias químicas en el cerebro que mejoran el bienestar y son similares a las efectos de los fármacos. Además el ejercicio físico mejora el estrés derivado de esta situación y la calidad del sueño. Ser capaces de empezar a dar pequeños cambios mejorará el bienestar general.

Identificar los factores de estrés que pueden aumentar el dolor. El estrés aumenta la sensibilidad al dolor y perjudica la depresión. Se puede monitorizar anotando los cambios que se producen en el dolor y los factores que provocan los cambios. La atención se focaliza en el entorno en lugar de en el dolor. De esta forma podemos modificarlos para disminuir el dolor. Manejar estos factores proporciona fuerza y control sobre la situación, y proporciona herramientas para superarlo. Además hay que realizar actividades que relajen a la persona .

La meditación de atención plena o Mindfulness es eficaz para mejorar los síntomas de dolor, depresión y ansiedad. La persona aprende a centrarse en el presente y en sus emociones y sentimientos sin juzgarlos . Los estudios muestran como hay una clara mejoría.

Otras estrategias para manejar/superar síntomas ante la depresión y el dolor físico

Mostrar el estado de ánimo. Algunas personas esconden sus emociones relacionadas con el dolor pensando que desaparecerán. Sin embargo el cambio de vida que supone dejar de hacer o disminuir actividades agradables, relaciones de amistades o familia, estrés económico o la posibilidad de perder un trabajo fomentarán sentimientos de desánimo o desesperanza.

Trabaja las ideas irracionales que aparecen con el dolor con un psicólogo. Algunos de los que pueden aparecer :

«No puedo vivir así», «siempre voy a estar así», «no puedo hacerlo», «No voy a llevar una vida normal nunca», «no soporto esto»

Establecer rutinas de sueño. El descanso nocturno favorece los sentimientos de bienestar y mejora la capacidad de manejar el dolor y el bajo estado de ánimo. Además el dolor si aparece en la noche puede dificultar el descanso nocturno. Para romper ese vínculo es necesario llevar horarios fijos de descanso para favorecer un sueño reparador.

¿Cómo puede ayudar el psicólogo a superar el dolor ?

  • Interviniendo sobre la aceptación del dolor. Esta aceptación no es resignación sino que favorece una actitud positiva hacia la situación que se está viviendo. La persona que padece el dolor puede generar intolerancia al mismo con el tiempo. La aceptación, sin juzgarlo favorece su manejo.
  • Interviniendo sobre los sentimientos de falta de control. La persona piensa que nada se puede hacer. Las estrategias para el manejo del dolor mejoran la capacidad de control de la persona y por consiguiente su estado anímico.
  • Aprendizaje del manejo de estrés cotidiano. Los pequeños tensiones con nuestros seres queridos pueden provocan tensión física, que activará el dolor y emociones negativas. Por tanto monitorizar y aprender a gestionar estas situaciones favorece la reducción del dolor y el bajo estado de ánimo
  • Interviniendo sobre la inactividad física. Se plantean rutinas de actividades placenteras que generen sentimientos de bienestar, placer y disfrute. De esta forma se equilibran con las negativas y la persona se adapta mejor a su vida.
    Fomentar actividades placenteras de bienestar y disfrute

    Fomentar actividades placenteras de bienestar y disfrute

        Otras formas de mejora para superar el dolor y depresión              

  • Interviene sobre emociones y creencias que cronifican el dolor y el bajo estado de ánimo. Cuando las señales de dolor pueden no estar ya presentes, el dolor puede mantenerse si las expectativas que tenemos sobre él son negativas. «Este dolor va a durar siempre». Las emociones negativas que aparecen ante estos pensamientos, perjudican manteniéndolo en el tiempo y/o aumentando la intensidad del mismo. Las emociones y creencias positivas ayudan al manejo y superación.
  • Interviniendo sobre ciclos de actividad saludables. Cuando la persona se siente bien responde con una alta actividad, lo que favorece momentos de crisis. Y a la inversa si siente dolor se abandona a la inactividad total. Es importante modular diariamente la actividad para mejorar la enfermedad y conseguir niveles de actividad aceptables sin dolor. La relajación y mindfulness, ayuda a controlar el dolor y ganar control mental sobre él.

Por ello la terapia cognitivo-conductual, trabaja los pensamientos para que la persona no se sienta vulnerable en esta situación .La incertidumbre la disminución de la actividad o el aislamiento que perjudican la enfermedad. Se aprende a gestionar emociones, relaciones, actividades diarias, alimentación, ocio y deporte. Se adquiere la habilidad de tomar decisiones dirigidas a la curación de la enfermedad. Una persona con la mente entrenada invertirá su energía mental en cuidarse para disfrutar de nuevo de la vida. Cuando el estado emocional es bueno se identifica mejor las capacidades y recursos, tomando las decisiones adecuadas para salir de la enfermedad. Así se llegará a una mente sana, que puede disfrutar de una vida más saludable.

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