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Trastorno afectivo estacional - Toñi de la Puente - Psicóloga
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Trastorno afectivo estacional

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Trastorno afectivo estacional

Trastorno afectivo estacional

Trastorno afectivo estacional

Que es el trastorno afectivo estacional

Son trastornos del estado de ánimo que tienen un formato cíclico estacional. El trastorno afectivo estacional es un tipo de depresión que aparece vinculado a algunas estaciones del año. Comienza a finales de otoño y principios de invierno (con la disminución de luz solar )y desaparece en la primavera y el verano con el incremento de luz solar. Aunque es menos frecuente también puede aparecer en la primavera o inicio del verano. Es relativamente normal estar triste algunos días. Sin embargo si este estado depresivo se mantiene en el tiempo con síntomas persistentes que no cesan y afectan a la vida diaria es necesario consultar a un especialista.

Síntomas del trastorno afectivo estacional

Algunos de los síntomas son característicos de la depresión de invierno y otros de la de verano.

  • Tristeza, ansiedad, irritabilidad o vacío
  • Anhedonia, pérdida de interés y disfrute en actividades que eran placenteras
  • Poca energía, disminución de actividad física
  • Cambios en el sueño (dificultad para dormir o dormir demasiado ) o en la alimentación (aumento del apetito y del consumo de carbohidratos o comer poco ).
  • Dificultad para concentrarse, tomar decisiones y falta de motivación
  • Cambios en el peso
  • Sentimientos de desesperanza, pesimismo, irritación, culpa
  • Disminución del deseo sexual
  • Evitación social
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio

Algunos de estos síntomas son característicos de este trastorno en invierno como: cansancio, falta de energía, exceso de sueño o aumento de peso.

Otros síntomas son característicos de este trastorno en verano como: insomnio, ansiedad o bajada de peso.

Causas

  • Desequilibrios químicos en el cerebro. Por ejemplo en la regulación de serotonina. Este neurotransmisor está directamente relacionado con el estado de ánimo. La bajada de luz solar, hace descender la serotonina. Además la melatonina aumenta lo que interfiere en el sueño y estado de ánimo.
  • Alteración del ritmo circadiano (reloj biológico). Las diferencias en los niveles de luz de algunas estaciones pueden afectar directamente a las emociones. Podría producirse un incremento en la noche de la producción de melatonina.
  • Déficit en la vitamina D que interviene en la producción de serotonina, dopamina y regulación de ritmos circadianos.
  • Prejuicios, valoraciones y pensamientos negativos sobre estas épocas del año, también pueden condicionar las emociones y a la inversa esta bajada de ánimo desencadena los pensamientos negativos.

Factores de riesgo

  • Herencia. Los descendientes de personas con este problema tienen más posibilidades de padecerla.
  • Sufrir depresión mayor o trastorno bipolar
  • Zona geográfica, factores socioculturales, clima, dieta . Es más frecuente en la población que reside en la zona norte o sur del Ecuador, pues no disfrutan de menos luz solar en invierno.

Complicaciones

El trastorno afectivo estacional debe tratarse. De esta forma se evitará un agravamiento o la posibilidad de entrar en otros problemas asociados. Por ejemplo otros trastornos de salud mental, problemas laborales , retraimiento social, o abuso de sustancias.

¿Cómo prevenir este trastorno ?

  • Relaciones sociales. Las personas con depresión, se van aislando del entorno dejándose llevar por su poco interés y energía. Es precisamente esta actitud, la que mantiene el problema. Llevar una vida activa con otras personas, relacionarse, expresar emociones, o salir de la rutina es necesario para cuidar la salud emocional. Anticiparse a la llegada del invierno programando actividades será un buena forma de hacerle frente con éxito. Desde visitas a casas de amigos o familiares, hasta apuntarse a clubs sociales, o planear juegos en familia, rutas o salidas con amigos, etc.
  • Ejercicio físico moderado y actividad. Los estudios demuestran que las personas con depresión no realizan prácticamente actividad física . Por una parte no les apetece y a la inversa el hecho de que no lo realicen empeora la sintomatología y posibilidades de caer en ella. El ejercicio físico es un potenciador del estado de ánimo, favoreciendo las emociones y sentimientos positivos. Además reduce la ansiedad y el estrés. Los beneficios de la actividad física se incrementan si ésta se realiza al aire libre y en las horas de luz solar.
  • Exponerse a luz solar natural. Situarse en las zonas de la casa cerca de la ventana o donde haya sol directo, pasear en horas de luz solar, y planificar actividades al aire libre.
  • Dieta equilibrada. Favorecer alimentos ricos en triptófano (legumbres, frutos secos, lácteos o pescados azules) mejoran la liberación de serotonina y melatonina. Además el magnesio (en espinacas y chocolate negro ) y vitaminas del grupo B, especialmente B6 como legumbres, frutos secos, cereales integrales, plátano o pescados azules.
  • Rutinas de sueño. Levantarse y dormir siempre a la misma hora y además horas necesarias, ni más ni menos.

Tratamiento del trastorno afectivo estacional

Fototerapia.

Este tratamiento promueve compensar la deficiencia de luz solar a través de una exposición a una luz brillante de forma diaria durante aproximadamente una hora. Además también existe otro tratamiento que simula una luz tenue por la mañana cuando la persona duerme que se va haciendo progresivamente más fuerte para imitar la luz natural.

Psicoterapia.

La psicoterapia cognitivo conductual es efectiva en el tratamiento de esta depresión. La psicoeducación proporciona a la persona información sobre la enfermedad y aquello que favorece la reducción manejo o eliminación de los síntomas. Uno de los objetivos es identificar los pensamientos y emociones negativas de la persona frente a estas épocas estacionales para sustituirlos por otros más positivos que generen cambios en el estado de ánimo. Además también se trabaja la activación conductual poniendo en marcha actividades gratificantes en la persona que mejoren la capacidad de disfrutar y de vivir con más alegría e interés general. Otro aspecto es manejar el estrés que podría perjudicar más a la persona. Los efectos terapéuticos de esta terapia muestran mejoras incluso a largo plazo en el tiempo como forma de prevención.

Medicación.

En ocasiones los antidepresivos, pueden ayudar a mejorar los síntomas regulando el equilibrio en los transmisores que están incidiendo en el estado de ánimo actual. Sin embargo el uso de medicación siempre debe estar recomendada por el especialista. Entre los factores a tener en cuenta para iniciarla están: el posible riesgo de suicidio, la afectación funcional en la vida social-familiar-laboral de la persona, una historia personal con este trastorno, una buena respuesta a la medicación y la preferencia y deseo de la persona . Además es necesario valorar los efectos secundarios que ocasiona el consumo de este tipo de medicación.

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